Mamá, tu hija quiere ser futbolista

¡Futbolista! ¿En serio? #OMG! ¡Y ahora qué hago!

Lo primero, mantener la calma, que aquí NO-PA-SA-NA-DA. Querer ser futbolista es lo más normal del mundo. Al menos para los niños lo es, por lo que también debe serlo para las niñas. Que tu hija haya llegado hasta el fútbol y haya decidido que sea su deporte, tal y como está el patio, significa que de verdad le apetece.

Tanto si lo ves con normalidad como si no te hace ni p*** gracia, tu hija te pedirá que la dejes jugar o que la acompañes a los partidos. Necesitará que la apoyes tras una derrota o celebres con ella la victoria de su equipo. No te resistas, es mejor así. Además, quizás descubras que el fútbol no te disgusta tanto como creías o incluso que tienes una pasión oculta, #YTúSinEnterarte.

Inspirándonos en la ‘Guía práctica para padres y madres de primera’ realizada por Luis Mª Iturbide Lukin, José Ignacio Abando y María Ruiz de Oña hemos pensado en las siguientes pautas, que te ayudarán a ser una buena #madredelfútbol.

Apoya su decisión, y desmitifica que el fútbol no es para chicas

– ¡¿Que quieres jugar al fútbol?! Y no preferirías hacer natación, ir a gimnasia rítmica, ¿padel?

No. Tu hija quiere jugar a fútbol y aunque le muestres las bondades de cualquier otro deporte no se lo vas a quitar de la cabeza. No trates de convencerla para que practique otra disciplina, no va a funcionar, se implicará poco y probablemente se desmotive.

Implícate en la vida deportiva de tu hija

Participa en las actividades del club o del equipo y conoce al resto de #madresypadresdelfútbol. Son una gran familia, un gran apoyo para las futbolistas y el principal grupo de espectadores que pueblan los campos de 2ª y 3ª donde juegan la mayoría de chicas. Sentir cerca a los suyos les refuerza en situaciones difíciles, como una lesión, o a mantenerse firmes en su apuesta por tratar de vivir del fútbol. Después de un tiempo no querrás perderte un domingo de partido.

¡Deja el móvil, tu hija acaba de marcar un gol!

El fútbol no te interesa en absoluto, pero ya que tienes que estar ahí cerca de dos horas, aprovechas para mandar esos mail que se quedaron pendientes, leer un poco o atender el whatsapp, on fire desde la hora de comer. Bueno, como veas, pero te has perdido el golazo que acaba de marcar tu hija, o la falta que le ha hecho esa jugadora que le saca dos cabezas del equipo rival. A ver qué te inventas cuando te pregunte si lo viste. Cada partido es una oportunidad de ver la evolución de tu hija. Ser consciente del partido que hizo te servirá de mucho a la hora de celebrar los éxitos y consolarla en las derrotas.

Guerra al caucho

Las odias, con todas tus fuerzas. Esas pequeñas bolitas, que después de cada entrenamiento o partido puebla cada rincón de tu casa. El primer día que las ves crees que una plaga de insectos ha invadido tu casa. Cuando ves las medias de tu hija llenas de esas cosas, juras en hebreo y maldices una vez más al fútbol y al césped artificial. Más pronto que tarde, las mujeres jugarán a fútbol sobre césped natural y se solucionará el problema. Hasta entonces, piensa que mejor esto que aquellos campos de tierra rompe rodillas.

Sí, en vacaciones, también hay partidos

Llegan las vacaciones de Navidad o las de Semana Santa y cuando ya te ves durmiendo hasta caerte de la cama, tu hija te cuenta el torneo que va a jugar justo en mitad de las vacaciones. ¡Genial! No es suficiente con los fines de semana, que también tenemos fútbol los puentes y en vacaciones. Bueno, dicen que sólo por los hijos se hacen estos sacrificios.

Quizás al disponer de un poco más de tiempo libre, TheMamas&thePapas podéis colaborar en el torneo de alguna manera especial, haciendo el postre preferido de vuestra hija o llevando la cámara y sacando algunas fotografías del partido. Aunque en ese momento reniegue de ti por ser una madre pesada, cuando pase el tiempo le hará una ilusión increíble tener fotografías de sus inicios como futbolista.

Guía para madres y padres de primera

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