Sir William Atkinson: “Es importante que en clase haya entusiasmo y los profesores son los primeros que deben mostrar esa actitud”

Un caballero de la educación. Así se podría definir a Sir William Atkinson, director del Phoenix High School, asesor en varios organismos públicos y nombrado “Nacional Leader of Education” en 2010 por el Nacional Collage for Leadership of Schools and Children´s Service.

Su instituto se encontraba entre los peores de Reino Unido por sus malos resultados y conflictividad. Hoy, el Phoenix sirve de ejemplo de cómo, aplicando métodos de enseñanza que tienen en cuenta a sus estudiantes, importantes dosis de entusiasmo y ganas de enseñar, se pueden modificar las actitudes de alumnos desmotivados con el aprendizaje.

Sir Atkinson atendió a aprendemas.com tras su intervención del Global Education Forum, celebrado el pasado 6 de octubre en Madrid. En esta entrevista aporta una serie de claves fundamentales de cómo debe ser hoy la docencia.

¿Cuál fue el escenario que se encontró en 1995 en Phoenix High School? ¿Y cuál es el presente de esa institución educativa?

En 1994, el centro de educación secundaria Phoenix tenía por nombre Hammersmith y estaba dentro las medidas especiales por sus bajos resultados. Lo primero que hice cuando llegué en 1995 fue cambiarle el nombre. Lo llamé Phoenix, como el Ave Fénix, porque quería que todos se dieran cuenta de que íbamos a resurgir de nuestras cenizas. En 11 años, hemos pasado de estar en los últimos puestos a ser unos de los primeros de la lista del país. Pero esto no ha sido nada fácil. Uno de los primeros retos a los que nos tuvimos que enfrentar fueron los propios alumnos. No querían ir a clase, si iban no llegaban puntuales, si lográbamos que entraran en clase no querían aprender,no tenían ningún tipo de motivación. Cuando hablábamos con los padres no nos ofrecían ningún tipo de ayuda porque no les interesaba.

Una de las primeras medidas fue intentar encontrar, contratar y mantener a los mejores profesores que pudiéramos encontrar. Así que a partir del curso 1999/2000, se empezó a ofrecer a los profesores un ‘bonus’ de 3.000 libras durante tres años, siempre y cuando permanecieran en la escuela. La idea era poder crear un grupo de profesores verdaderamente apasionados de la enseñanza. De esta manera comenzamos a mejorar la educación y empezábamos por ofrecerles a los alumnos algo de coherencia. Los resultados se tradujeron en una mejora de la formación y del nivel educativo del centro. Se empezó a notar que los alumnos disfrutaban en clase, y los profesores también. De modo que cuando en 2008 vino el Servicio de Inspección de Escuelas, nuestro instituto era sobresaliente y un modelo a seguir, porque se había logrado modificar las actitudes de los alumnos ante la vida.

¿En qué medida ha afectado la inmigración, la crisis y el cambio en la escala de valores a los resultados educativos?

La crisis no ha tenido un impacto como tal en la escuela. En Reino Unido, el nuevo Gobierno de coalición ha tenido que aplicar una serie de recortes, pero prometió que no se iba a tocar la educación, y en un primer momento, y por el momento, así ha sido. Sí que se ha producido un impacto muy importante con respecto a decisiones del Ejecutivo anterior. Este había prometido una cantidad bastante elevada, de en torno a unos 40.000 millones de libras, para la reconstrucción y remodelación de las escuelas, y que correspondían a un programa llamado Building Schools of Future (Construyendo Escuelas para el Futuro). Este proyecto, cuando llegó el nuevo Gobierno, se paró en seco. A nuestra escuela, por ejemplo, se le había prometido una cantidad para la renovación de las instalaciones de 25 millones de libras (30 millones de euros, aproximadamente) que no vamos a recibir.

¿Conoce la situación en España? Se están produciendo recortes en Educación. ¿Podría situarla en un escenario europeo desde su punto de vista y diagnosticarla?

Creo que en esta difícil situación económica es muy importante darnos cuenta que no debemos recortar en educación, sino continuar invirtiendo, porque es una inversión para el futuro. Hay que ser conscientes de que las cosas no van a mejorar a corto plazo, pero es que tienen que empeorar antes de que comiencen a remontar. Y cuando finalmente mejoren, y España lo hará como el resto de países, tiene que tener una bolsa de gente bien preparada para aprovechar las oportunidades que surgirán en el futuro. Si la educación no funciona, si no formamos a gente cualificada, si permitimos que los actuales estudiantes no se preparen bien, esto a la larga puede llevarles a la desesperación y hacerles caer en la delincuencia. Entonces, este dinero que dejamos de invertir en educación, tendremos que destinarlo a una mayor presencia policial en las calles, a la construcción de centros para menores y cárceles. En lugar de estar haciendo una inversión positiva en formar a la gente, tendremos que hacer una inversión negativa en algo tan negativo como más policía y más cárceles.

¿Falta en España un análisis profundo de la realidad de los métodos de enseñanza?

Pienso que todos los países, y no sólo España, deben revisar constantemente sus métodos de enseñanza. Puede tratarse de casos concretos de estudiantes o de una escuela en particular. Pero es necesario someter todo a un análisis periódico. España tiene que tener muy claro que es necesario poseer una visión crítica de la productividad de las escuelas, porque si las escuelas no están siendo productivas hay que iniciar un diálogo con los padres, con las empresas con el objetivo de mejorar. Y esto es un problema que se soluciona a través de un diálogo nacional en el que todas las partes implicadas estén representadas, profesores, alumnos, padres y madres, empresas. Y esto debería hacerse en todos los países.

Sir William Atkinson.

Sir William Atkinson.

Durante su intervención en el Global Education Forum, celebrado en Madrid el pasado 6 de octubre, usted y el resto de ponentes incidieron mucho en la necesidad de hacer un cambio en la metodología, en la forma de enseñanza y en la forma de evaluar al alumno. Sin embargo, al menos en España, todos estos cambios están condicionados al visto bueno de las administraciones públicas competentes en la materia, y estas parecen no estar por la labor.

El objetivo que hay que conseguir es el de establecer un diálogo con los poderes públicos. Cualquier Gobierno lo que quiere, en el fondo, es un buen sistema educativo. Porque a España no le interesa ver cómo, cuando se hace una comparación con los estándares educativos globales, queda por debajo de otros países. Los gobernantes, además, saben que tienen un deber no sólo con la generación actual y con la situación en la que vivimos, sino con el país entero y su futuro. Su obligación es hacerlo mejor. El objetivo de este diálogo es ofrecer ejemplos de modelos prácticos para ir cambiando el sistema educativo poco a poco. No se puede hacer de un día para otro. Eso sí, si nos encontramos con un Gobierno que está sordo al diálogo y cerrado en banda a los cambios, no hay nada que hacer.

¿Cuál es el tiempo que debe ocupar el profesor en impartir horas teóricas de clase y cuál el que tiene que dedicar a la formación práctica y emocional del alumno?

El aprendizaje es lo fundamental, por lo tanto plantear reglas y actividades obligatorias no es lo adecuado. Lo importante no es plantear cuánto tiempo debe destinarse al aprendizaje de aspectos teóricos y prácticos. Es mucho más interesante, primero, estudiar la situación a la que te enfrentas. Después, visualizar el objetivo que se quiere alcanzar con un grupo determinado y, entonces, decidir que vas a hacer: apostar por todo práctico, o por todo teórico, aplicar ejercicios de escucha, de conversación, individualizados, en grupo… Cada situación requiere un proceso personalizado. El objetivo siempre debe ser el aprendizaje y no tanto cumplir unas reglas obligatorias.

Acoso escolar, falta de asistencia a clase, dependencia de un ocio digital, ante qué tipos de alumnos problemáticos nos encontramos hoy. ¿Hay diferencia con los de hace dos décadas?

Tenemos un espectro muy amplio de alumnos, pero hay que ser muy concretos. En general, tenemos a los alumnos que más preguntas plantean, que son más tolerantes que nunca… En definitiva, los chicos de ahora son fantásticos. Tan sólo son una minoría aquellos que se presentan como problemáticos. No es que hayan nacido malos, ni mucho menos. Sólo que vienen de entornos complicados, o que no han recibido una educación adecuada en casa. Que estos alumnos vivan en un entorno social conflictivo no significa que no puedan ser reeducados. No hay que verlos desde un punto de vista negativo -el que ha caído en las drogas o el que siempre se mete en líos con sus compañeros-. Hay que ser optimista y pensar “son maravillosos”. Al igual que cuando hablas de tus hermanos o tus amigos y piensas son geniales, con ellos hay que actuar de la misma manera.

Cuéntenos un caso de algún alumno con actitud especialmente complicada y bajo rendimiento que haya conseguido finalmente el éxito escolar.

El de una chica que venía de un hogar de acogida. Desde los cuatro a los once años pasó por cuatro casas de acogida diferentes. Su hermana mayor, tras ser expulsada, abandonó el colegio, y terminó cayendo en la prostitución. Su hermano mayor acabó en un centro para menores por delincuencia, y ella decidió quedarse en el colegio y continuar estudiando. Finalmente, consiguió ser de las primeras de la clase y sacar las notas más altas en sus exámenes de acceso a la universidad. Realizó sus estudios superiores en Londres y ahora trabaja en la City, ganado un muy buen salario.

El profesor… ¿nace o se hace?

Está claro que, en parte, se nace, pero si uno no hace el más mínimo esfuerzo de forma continua e intenta mejorar día a día, al final el profesor vago se convierte en un mal profesor. Si uno quiere que sus estudiantes sean cada vez mejores, debe aplicarse la misma norma y trabajar para ser lo mejor que pueda.

¿Cree que el profesor ha de tener un don para ganarse a la clase o son métodos y pequeños trucos que se pueden ir aprendiendo en su día a día?

Si eres un profesor en una escuela con alumnos que provienen de clase media, que comprenden que su asistencia a clase va a tener un impacto positivo en sus vidas, es mucho más fácil ser profesor con ellos, por lo que no hay que ser especial, sino tan sólo competente. Pero si te encuentras en la situación de estar dando clase en una escuela donde los chavales no tienen ganas de aprender, que no quieren hacer el esfuerzo, y cuya escala de valores, además, es completamente diferente a la del colegio y  del profesor; si tienes que convencer a tus alumnos de la importancia de la educación todos los días, ahí si tienes que ser un profesor con algo especial que te permita conectar con ellos.

Según datos de la OCDE, España supera la media de horas de clase de los países de la OCDE y la Unión Europea. ¿Más horas de clase es igual a mejores resultados?

Da un poco igual el número de horas si el nivel de educación es malo. Es decir, si los jóvenes están en un ambiente que no les ayuda a aprender y mejorar sus destrezas es una pérdida de tiempo que hagan más horas, porque todas las horas están siendo desperdiciadas. Pero si el entorno de aprendizaje es bueno y están continuamente mejorando sus destrezas, entonces es bueno que dispongan de más horas de clase.

España está a la cabeza de Europa en abandono escolar prematuro. ¿Quién tiene la culpa? El sistema educativo, los padres, los profesores, el propio alumno…

En teoría se deberían estudiar las causas del abandono escolar temprano, porque una de las primeras preguntas que se deben responder es ¿por qué lo hacen? En muchas ocasiones se sienten fracasados, y sienten que lo que están aprendiendo en clase no tiene ningún tipo de relevancia para su vida. Es fundamental que el aprendizaje sea de alta calidad y que, en la medida de lo posible, se acerque a lo que a ellos les interesa. Para poder conseguir esto, y dado que no todo vale para todos los alumnos, lo ideal sería que hubiera diferentes vías de aprendizaje para los jóvenes que les ofrezcan alternativas.

¿De qué depende la motivación de un alumno?

Primero es muy importante que cuando los alumnos lleguen a clase se encuentren con gente llena de entusiasmo, y los primeros que deben mostrar esa actitud son los profesores. Tienen que tener un plan de estudios que tenga relevancia. Además, deben saber que cuentan con el apoyo de sus maestros. Es decir, cuando hacen algo bien, se les debe hacer saber que lo han hecho bien, se les tiene que animar a continuar. Por otra parte, no sólo deben asistir a clase para asistir a una asignatura tras otra, y trabajar y trabajar, sino que es importante que cuente con otro tipo de formación y actividades que les permitan desarrollarse, como el deporte, clases de teatro o de música. Cualquier cosa que les permita desarrollarse como persona.

Defínanos al “profesor diez”

Una persona con gran entusiasmo, que conozca bien la asignatura, que le preocupen los chavales y que, además, esté dispuesto a dar ese extra todos los días.

Aprendemas.com

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