Se buscan 200 niños en España

La costa del sureste español y las islas acumulan en los últimos años un número de desapariciones de menores, cuyos familiares acuden a los medios de comunicación en busca de ayuda.

En 2007, la Guardia Civil recibió 1.500 denuncias de desaparición de menores de sus domicilios. “La mayoría se resuelven favorablemente y en poco tiempo” asegura el alférez Santos, de la Unidad Técnica de la Policía Judicial de la Guardia Civil. En España, según Javier Urra, psicólogo de la Fiscalía y del Juzgado de menores de Madrid, 200 niños permanecen desaparecidos.

La ausencia de Mari Luz, y la de Amy (se presupone voluntaria) nos traen al recuerdo a Yéremi y a Sara Morales, en Gran Canaria; a la chica de Motril (Granada), Teresa Fernández; y, por supuesto, Madeleine, en Portugal.

Agujeros negros

“De forma periódica” la Interpol alerta de la presencia de pederastas o delincuentes sexuales (la mayoría británicos) en Levante, la costa del Sol y las islas. El alférez Santos afirma que “la Interpol tiene fichados a esta gente y cuando se trasladan a España dan la alarma”. Sin embargo, estas alertas no siempre saltan.

El caso más sonado fue el de Tony King, condenado por los asesinatos de Rocío Wanninkhov y Sonia Carabantes. Su presencia en España pasó desapercibida para las autoridades, aunque sobre él pesaban órdenes internacionales de busca y captura.

En los últimos años, se han detenido a ciudadanos extranjeros por corrupción de menores, juzgados y condenados por delitos similares en su país: en abril de 2004, detuvieron a tres pederastas ingleses en Alicante buscados por la Interpol. En noviembre de 2003, un británico fue arrestado por un delito de corrupción de menores. Más próximo en el tiempo, julio de 2007, un pederasta alemán era buscado en España por más de 100 delitos de abusos sexuales.

Según la organización británica Crimestoppers, en 2006, la Costa del Sol acogía a 18.000 delincuentes peligrosos de 70 nacionalidades. Las principales zonas donde se refugian este tipo de criminales coincide con las más turísticas: la Costa del Sol, Levante, sureste de Andalucía y las islas Canarias. Son áreas con un desarrollo urbanístico enfocado al turismo y que acoge importantes grupos de inmigración residencial.

Francisco Carrera, arquitecto de Málaga, explica cómo esta distribución urbanística atrae a gente que desea pasar desapercibida. “Los que se instalan en esas zonas busca aislarse”, asegura. Además, “la demanda que existe y lo que se ofrece son urbanizaciones poco densas, con chalets, y aisladas del resto, de lo que resulta una ciudad dispersa y deshilachada”.

Una torre de Babel europea

En la Comunidad Valenciana, los inmigrantes (727.000) suponen el 16% de la población, según la consellería de Inmigración y Ciudadanía. Rumanos, búlgaros y británicos son los que predominan, alcanzando casi el 60% del total de inmigrantes. Además, Castellón, Alicante, Murcia, Almería, Málaga, Baleares y Canarias eran, en 2005, las que mayor porcentaje de extranjeros albergaban en sus censos (entre el 8 y el 12%). La nacionalidad británica ya es la tercera en número.

Carrera asegura que la ciudad dispersa, aunque ofrece calidad de vida, genera un problema de cohesión, que facilita que abunde la delincuencia. “Aquí, un delincuente vive a sus anchas, no hay control”, afirma.

La forma en que estas comunidades se estructuran responde a un modelo homogéneo y endogámico, que acentúa un anonimato en el que el delincuente actúa con impunidad. La Guardia Civil reconoce que “al haber una mayor flujo de entrada y de salida de gente, el delincuente pasa más desapercibido”.

Antonio García-Campos, abogado criminalista, afirma que “la impunidad hace que estos espacios sean más atractivos al ofrecer poco riesgo y más eficacia”.

Sin descartar nada

Las indagaciones en los últimos casos no son reveladas, pero sí se confirma desde la Guardia Civil que “se barajan todas las posibilidades” -redes de pederastia, secuestro o delincuentes sexuales- “si hay un tipo con antecedentes policiales en zonas próximas a donde alguien ha desaparecido, se revisan las coartadas”.

La Policía asegura que los que han cometido estos delitos ya han cumplido condena. Sin embargo, José Ignacio Robles, profesor de Psicología Clínica, explica que eso no significa que la persona no vuelva a delinquir: “hay que estudiar la probabilidad de reincidencia de ese sujeto”. Recuerda que los primeros estudios a este respecto (años 80) daban índices de hasta un 70%, aunque “hoy son mucho menores”.

La única esperanza que les queda a los familiares es mantener vivo el caso de sus hijos en los medios de comunicación, para no sus ausencias no caígan en el olvido. Mariluz ya ha sido portada del The Sun.

«No hemos recibido el informe de España»

La angustia televisada de los padres de Mariluz recuerda la vivida con los McCann. El asalto a los medios de comunicación por la desesperación de no saber dónde está su hija es el único anhelo que les queda hasta que las líneas de investigación abiertas den resultados.

Que ni la ciudadanía ni las fuerzas de seguridad les olviden, porque, según la asociación de desaparecidos INTER-SOS, “pasados tres años los expedientes se archivan y se deja de investigar, dando prioridad a los casos más nuevos”. Algo que la Guardia Civil desmiente.

También, denuncia que a los grupos policiales especializados en estos casos no son unidades que trabajen exclusivamente para el tema de desapariciones, sino que se dedican también a homicidios, atracos u otros sucesos y mientras, los casos quedan parados.

Recomendaciones de la ONU

Precisamente, el relator especial de Naciones Unidas sobre tráfico, prostitución y pornografía infantil, Juan Miguel Petit, hizo unas recomendaciones para la actuación de las fuerzas policiales en estos casos.

“El problema es que no se toman medidas hasta que salta a la luz un caso que genera una gran conmoción”. Entre otras cosas, Petit recomienda no desperdiciar las primeras horas en las que el niño desaparece. Unas recomendaciones que surgen del informe que el relator hizo sobre Respuestas rápidas en caso de menores desaparecidos, un informe al que España no respondió.

Por otra parte, Petit asegura que en ocasiones los padres denuncian la falta de un menor y la policía pide calma o recomienda esperar, por si el niño sólo se hubiera retrasado, sin embargo, “esas primeras horas son vitales”. Cómo lanzar una alerta es una de las medidas que Petit considera más importante: hacer uso de los medios y de las redes cívicas, para que en pocas horas puedan estar movilizando carteles con fotos del menor.

Público

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